En aquella época, en otros pueblos, que no eran los egipcios, los chicos aprendían a hablar porque sus padres les enseñaban. No existían los profesores ni las escuelas para aprender a decir y a escribir las palabras.
Para los egipcios, en cambio, fue distinto. Ellos inventaron el jeroglífico, una manera especial para escribir. El jeroglífico no tenía palabras, tenía dibujos, con figuras y símbolos. Por ejemplo, en vez de escribir la palabra “pez”, dibujaban uno. Y quien leía el jeroglífico, lo entendía. El papel que usaban para escribir, no era un papel común como el de ahora. Era el papiro. ¡Y lo hacían ellos mismos con sus propias manos!
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