Los que habían aprendido a escribir jeroglíficos. A veces los padres, que ya eran escribas, se encargaban de enseñarles a sus hijos desde que eran muy chicos, hasta los diecisiete años. Otras veces, los chicos hacían como ahora: iban a la escuela para aprender.
Muchos padres creían que era lo mejor para sus hijos, porque lo consideraban un hermoso trabajo. Los hijos, aprendían la escritura de los jeroglíficos, la gramática y estudiaban textos clásicos. Eran como diferentes materias, para convertirse en un verdadero escriba.
Varios faraones también fueron escribas. Cuando llegaba el momento de trabajar, se sacaban las ropas de faraón, y se vestían de escribas. Es decir que de una ropa muy lujosa, pasaban a tener una más común.
Algunos faraones importantes, escribieron sus enseñanzas para que sus hijos se convirtieran en escribas. Ramsés III escribió el gran papiro Harris I, para su hijo Ramsés IV, enseñándole y contándole todos los secretos.
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