Los escribas trabajaban anotando todo. Estaban presentes en los juicios. Vigilaban cuánto se vendía en los almacenes y el dinero que se ganaba. Se ocupaban de que la gente pagara sus impuestos. Escribían las leyes que dictaban los faraones. Y, si por ejemplo, un pueblo llegaba a un acuerdo con otro pueblo, los escribas lo anotaban palabra por palabra, para que no hubiera malos entendidos y nadie se peleara.
Eran personas muy respetadas, al igual que los sacerdotes o la gente de mucha riqueza.
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