Prefacio

Había una vez, en un olvidado
lugar de la Mesopotamia asiática, un pequeño
grupo de personas conocedoras del arte de volcar el
lenguaje a signos inteligibles.
Esas personas fueron luego conocidas como escribas,
siendo el mayor de sus poderes, el de conservar la memoria,
pudiendo así rescatar del pasado la voz de nuestras
experiencias para el futuro. La transmisión de
los acontecimientos referidos al ser humano tuvo distintas
formas de efectuarse, pero, en lo que se refiere al
documento escrito, requirió de su correspondiente
redacción e indefectiblemente de un redactor.
De allí la importancia de esa persona que plasmaba
a través de la escritura “los hechos y
derechos de los hombres”, para hacerlos conocer
ante la comunidad toda. La escritura pública
surge de esa escritura. De la acumulación de
escrituras públicas surge el Protocolo y de su
conservación, los Archivos de Protocolos.
El 2 de mayo de 1945, al reorganizarse los Archivos
Notariales, se crean secciones independientes de los
mismos con aquellos protocolos que constituyen documentos
históricos. Así nacen los Museos Notariales.
Proponemos el acercamiento al patrimonio existente,
de una manera activa y ofreciendo a la comunidad un
espacio de aprendizaje y encuentro con la Historia Argentina
y, dentro de ella, con la actividad notarial que la
recepta. Este material que acercamos, recorren de manera
ágil 3500 años de la historia de la escritura,
de sus elementos, de la función notarial y sus
protagonistas.
Con el correr del tiempo, la rudimentaria escritura
de los comienzos fue evolucionando, lentamente comenzó
a estar al alcance de más personas. Luego, a
través de la técnica, advino la imprenta,
la máquina de escribir, y la computadora personal
-que ya ha cumplido 25 años-, constituyéndose
hoy en un eficaz instrumento de la gestión notarial.
Así también, la antigua institución
del notariado ha evolucionado desde los tiempos del
escriba, y de aquel escribano definido por Alfonso “El
Sabio” como el “home bueno sabedor de escrivir”.
En nuestros días, el escribano, dentro del Sistema
del Notariado Latino constituye uno de los pilares en
la defensa de los derechos de los contratantes. Al recorrer
este material se realiza un homenaje a la escritura,
que preserva la memoria, y al notario, que realiza la
escritura.
Esc. Enrique Oscar Soler
Director del Museo Notarial Argentino