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Arte sumerio. “Estandarte” de Ur. (SIII AC). Museo Británico. Londres. Arte/Rama, Editorial Codex, VI.
 
 
 
 

Prefacio

Había una vez, en un olvidado lugar de la Mesopotamia asiática, un pequeño grupo de personas conocedoras del arte de volcar el lenguaje a signos inteligibles.
Esas personas fueron luego conocidas como escribas, siendo el mayor de sus poderes, el de conservar la memoria, pudiendo así rescatar del pasado la voz de nuestras experiencias para el futuro. La transmisión de los acontecimientos referidos al ser humano tuvo distintas formas de efectuarse, pero, en lo que se refiere al documento escrito, requirió de su correspondiente redacción e indefectiblemente de un redactor. De allí la importancia de esa persona que plasmaba a través de la escritura “los hechos y derechos de los hombres”, para hacerlos conocer ante la comunidad toda. La escritura pública surge de esa escritura. De la acumulación de escrituras públicas surge el Protocolo y de su conservación, los Archivos de Protocolos.
El 2 de mayo de 1945, al reorganizarse los Archivos Notariales, se crean secciones independientes de los mismos con aquellos protocolos que constituyen documentos históricos. Así nacen los Museos Notariales. Proponemos el acercamiento al patrimonio existente, de una manera activa y ofreciendo a la comunidad un espacio de aprendizaje y encuentro con la Historia Argentina y, dentro de ella, con la actividad notarial que la recepta. Este material que acercamos, recorren de manera ágil 3500 años de la historia de la escritura, de sus elementos, de la función notarial y sus protagonistas.
Con el correr del tiempo, la rudimentaria escritura de los comienzos fue evolucionando, lentamente comenzó a estar al alcance de más personas. Luego, a través de la técnica, advino la imprenta, la máquina de escribir, y la computadora personal -que ya ha cumplido 25 años-, constituyéndose hoy en un eficaz instrumento de la gestión notarial. Así también, la antigua institución del notariado ha evolucionado desde los tiempos del escriba, y de aquel escribano definido por Alfonso “El Sabio” como el “home bueno sabedor de escrivir”. En nuestros días, el escribano, dentro del Sistema del Notariado Latino constituye uno de los pilares en la defensa de los derechos de los contratantes. Al recorrer este material se realiza un homenaje a la escritura, que preserva la memoria, y al notario, que realiza la escritura.

Esc. Enrique Oscar Soler
Director del Museo Notarial Argentino


 
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