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EL ORDEN NOTARIAL
EN NUESTRO PAÍS
Surgía
la Asamblea del año XIII, y con ella una conocida
legislación. Entre otras resoluciones, esta
Asamblea decretó que los escribanos españoles
debían tomar la ciudadanía patria, ordenando
que se naturalizaran en 8 días para seguir
ejerciendo.
Hacia 1814, comenzarían a asentarse las escrituras
en papel sellado, siguiendo un decreto del Escribano
Gervasio Antonio de Posadas.
En 1830, Juan Manuel de Rosas, fijó mediante
otro decreto, la fórmula de concatenación:
las escrituras debían ser consecutivas una
tras de la otra en el Protocolo. Este principio estuvo
vigente hasta mediados del siglo XX.
El control notarial y la admisión para ejercer
estaban a cargo de la Cámara de Apelaciones,
como también el registro del signo del notario,
presente y obligatorio al final de cada escritura.
La rúbrica de las fojas y el control del desempeño
de los escribanos, en cambio, estaban en manos del
ministro juez de subalternos.
Para culminar este período, en 1853, la Constitución
Nacional estableció la división del
gobierno en tres poderes: Ejecutivo, Legislativo y
Judicial. Las provincias recuperaban su autonomía,
tenían sus propios tribunales de justicia y
mantenían la potestad de regular la función
notarial
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Antecedentes
1813 - 1853 |
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Composición
gráfica. “Ante mí doy fe”,
edición del Museo Notarial Argentino, Colegio
de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, 2006. |
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En
1820, Joseph Guillott comenzó la fabricación
de plumillas de acero empleando
máquinas de cortar, marcar, combar y pulimentar
con lo cual se mejoró la calidad y abarató
el coste de las plumillas.
La primera máquina de escribir americana fue
inventada y patentada en 1829 por Williams A. Buró.
Se la llamó "tipógrafo" y las
letras del alfabeto estaban colocadas en forma circular.
Javier Progin, de Marsella, concibió la primera
máquina de escribir en la cual aparecen teclas
de palanca. Llamada máquina tipográfica,
esta última fue patentada en Francia en el año
1833.
En 1840 Alexander Bain y Thomas Wright utilizaron una
máquina para imprimir los telegramas, pero este
aparato no dio resultado como máquina de escribir.
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