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La Semana de Mayo
La Revolución de Mayo, fue una de las cosas más importantes que sucedieron en la Argentina, hace mucho tiempo atrás. Fue una revolución, que duró una semana del mes de mayo de 1810. Por eso tiene ese nombre.
Todo comenzó porque los argentinos de esa época, los criollos, dependían de España. No tenían un presidente argentino. Tenían al Virrey Cisneros, que era español. Sucede que en ese entonces, nuestras tierras pertenecían a España.
Pero el pueblo argentino estaba cansado de esta situación: quería ser libre y elegir a sus gobernantes. ¿Qué pasó entonces?
El Cabildo Abierto
La gente se juntó en la Plaza de la Victoria, el 21 de mayo, y pidió que se formara un Cabildo Abierto. Para que las cosas cambiaran y poder independizarse de España. Un día después, es decir el 22 de mayo, a las 9 de la mañana, llegaron al Cabildo 450 personas que fueron invitadas.
Era gente muy distinta entre sí, que se dedicaba a cosas muy diferentes. Desde un sacerdote hasta un oficial. Desde un vecino hasta un comandante. Oficiales, obispos, los alcaldes del barrio… ¡Eran muchos!, pero uno sólo fue el que comenzó a hablar. Fue el escribano de Cabildo, Justo José Núñez. Sus primeras palabras fueron: “Ya estáis congregados, hablad con libertad”. Esa frase quiso decir que la gente allí reunida, podía opinar, decir lo que pensaba, para poder decidir algo mejor para el pueblo argentino.
Todos esos invitados, estaban allí para votar si se quedaba o no el Virrey Cisneros. Y también, para armar un nuevo gobierno argentino.
Después de muchas horas, y de contar los votos, se llegó a un resultado: el Virrey Cisneros tenía que irse, abandonar el cargo, ya no tenía poder. Ahora, el poder lo tenía el Cabildo. Es decir, esos 450 invitados.
La Primera Junta
El 23 y 24 de mayo, se eligieron a las personas para reemplazar al Virrey. Para armar la Primera Junta. Pero el pueblo estaba ansioso por saber, y el 25 de mayo, salió otra vez a la Plaza gritando “¡el pueblo quiere saber de qué se trata!”.
De esta manera, el escribano Justo José Núñez, tomó su pluma y escribió quiénes serían los nuevos gobernantes. Lo hizo en el acta de instalación de la Primera Junta de Gobierno. Y se lo leyó al pueblo, para que por fin lo supiera y se tranquilizara.
Los nombres fueron: Cornelio Saavedra como presidente; Juan José Castelli, Manuel Belgrano, Miguel de Azcuénaga, Manuel Alberti, Domingo Matheu y Juan Larrea como vocales; Juan José Paso y Mariano Moreno como secretarios.
Ese día fue un día muy lluvioso, la gente festejaba y hacía sonar sus campanas de tanta alegría. El pueblo estaba feliz porque le gustaba esta nueva decisión.
Los otros escribanos de Mayo
Todo lo que sucedió en esos días de mayo de 1810 fue escrito por el escribano de Cabildo, Justo José Núñez, en diferentes Actas Capitulares. ¿Para qué se escriben los hechos en algo que llamamos Actas Capitulares? Para que todo lo pasado, se sepa tal cual como fue. Y pueda ser leído y recordado, mucho tiempo después, por ejemplo hoy, y diga exactamente lo mismo.
De esta manera, Justo José Núñez, se ocupó de escribir absolutamente todo lo que ocurría, día tras día, sesión por sesión. Y a esos documentos, que eran muy importantes, los guardaba prolijamente, los ordenaba, y los vigilaba con mucha atención.
También participaron de ese Cabildo, otros escribanos argentinos como Mariano García de Echaburu, Tomás José de Boyzo y Juan José Romualdo de Rocha, que estuvieron presentes, pidiendo ser libres de España.
El escribano Justo José Núñez
Repasemos quién fue este hombre que redactaba y daba testimonio de todo lo que sucedía. Conozcamos algo de su vida.
Su vida y afectos
Justo José Núñez, nació en Buenos Aires el 8 de agosto de 1766, y murió el 20 de enero de 1827 (sus restos descansan en el Cementerio de la Recoleta). Su padre también fue escribano público y de Cabildo. Su nombre fue Pedro Núñez y Alonso. Su mamá, se llamó Isabel Chavarría y del Castillo.
Justo José Núñez, de quien estamos hablando, se casó la primera vez con Catalina Conde, y con ella tuvo un hijo: Ignacio Núñez, un hombre muy conocido por sus trabajos históricos.
Después, Justo José Núñez, se casó por segunda vez con María Nemesia de Somalo.
Sus estudios
Estudió en la Universidad de San Francisco Javier y se convirtió en Doctor en Cánones. Era un hombre que le gustaba estudiar mucho, por eso, además de lo anterior, ingresó a la Academia Carolina de Practicantes Juristas, y allí se recibió de abogado. Ese título lo ayudó para figurar como abogado de la Real Audiencia Pretorial de Buenos Aires, desde el siglo XVIII.
Sus trabajos
En el Cabildo, comenzó a trabajar como escribano, desde 1805 y durante un largo tiempo. Participó en hechos muy importantes y conocidos. Por ejemplo, escribió las actas relacionadas a las invasiones inglesas de 1806 y 1807, lo que hizo el Virrey Sobremonte o Don Santiago de Liniers, entre otros hechos primordiales.
Dos años luego de estar en el Cabildo, la Real Audiencia lo felicitó por trabajar con mucha fuerza, en momentos históricos muy difíciles o delicados.
Como ya sabemos, Justo José Núñez, estuvo presente en todo lo que sucedió en la Semana de Mayo, y escribió nombre por nombre, el juramento de los miembros de la Primera Junta. Es decir, el momento en que juraban que gobernarían y lo harían bien, el presidente, los vocales, y los secretarios.
Hizo muchas cosas además de lo mencionado. Redactó todo lo que hizo el Primer Triunvirato y la Asamblea del año XIII. Ese mismo año, fue Secretario de la Comisión al Interior y viajó a Perú.
Después de tener algunos problemas de salud, que por suerte no terminaron siendo graves, volvió a la Argentina y trabajó como escribano titular de Cabildo. Aunque a los pocos meses, tuvo que abandonar ese puesto, porque fue nombrado como oficial de la mesa de Relaciones Exteriores de la Secretaría de Estado
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Sin embargo, en 1821, volvió a ser escribano titular de Cabildo.
Su último trabajo, fue autorizar una última acta que explicaba que no habría más Cabildos, a partir del 1 de enero de 1822.
Un hombre respetable
Justo José Núñez había estudiado tanto, que otros colegas le pedían consejos con frecuencia. Fue un hombre muy responsable y respetado, y se entendía muy bien con los integrantes de la Primera Junta, en especial con Mariano Moreno.
Acta del día 25 de Mayo de 1810
“En la muy Noble y muy Leal Ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Santa María de Buenos Aires, a 25 de Mayo de 1810; los Señores del Exmo. Cabildo, Justicia y Regimiento, a saber: D. Juan José de Lezica y D. Martín Gregorio Yaniz, Alcaldes ordinarios de primero y segundo voto; Regidores D. Manuel Mancilla, Alguacil Mayor; D. Manuel José de Ocampo; D. Juan de Llano; D. Jaime Nadal y Guarda; D. Andrés Domínguez; D. Tomás Manuel de Anchorena; D. Santiago Gutiérrez; y el Dr. D. Julián de Leiva, Síndico Procurador general; se enteraron de una representación que han hecho a este Exmo. Cabildo un considerable número de vecinos, los Comandantes, y varios oficiales de los cuerpos voluntarios de esta capital, por si y a nombre del pueblo; en que, indicando haber llegado a entender que la voluntad de este resiste la Junta, y Vocales que este Excmo. Ayuntamiento se sirvió erigir, y publicar a consecuencia de las facultades que se le confirieron en el Cabildo abierto de 22 del corriente; y porque puede, habiendo reasumido la autoridad y facultades que confirió, y mediante la renuncia que ha hecho el Señor Presidente nombrado y demás Vocales, revocar y dar por de ningún valor la Junta erigida y anunciada con el Bando de ayer, 24 del corriente; la revoca y anula, y quiere que este Exmo. Cabildo proceda á hacer nueva elección de Vocales que hayan de constituir la Junta de Gobierno, y han de ser los Señores D. Cornelio de Saavedra, Presidente de dicha Junta, y Comandante general de Armas, el Dr. D. Juan José Castelli, el Dr. D. Manuel Belgrano, D. Miguel Azcuenaga, Dr. D. Manuel Alberti, D. Domingo Mateu, y D. Juan Larrea, y Secretarios de ella los Doctores Don Juan José Passo, y D. Mariano Moreno, cuya elección se deberá manifestar al pueblo por medio de otro bando público; entendiéndose ella bajo la expresa y precisa condición de que, instalada la Junta, se ha de publicar en el término de 15 días una expedición de 500 hombres para auxiliar las provincias interiores del reino, la cual haya de marchar a la mayor brevedad, costeándose ésta con los sueldos del Exmo. Sr. D. Baltazar Hidalgo de Cisneros, Tribunales de la Real Audiencia Pretorial, y de Cuentas, de la Renta de tabacos con lo demás que la Junta tenga por conveniente cercenar, en inteligencia, que los individuos rentados no han de que dar absolutamente incongruos, porque ésta es la manifiesta voluntad del pueblo. Y los Señores, habiendo salido al balcón de estas casas capitulares, y oído que el pueblo ratificó por aclamación el contenido de dicho pedimento o representación, después de haberse leído por mi en altas e inteligibles voces, acordaron que debían mandar y mandaban se erigiese una nueva Junta de Gobierno compuesta de los Señores expresados en la representación de que se ha hecho referencia, y en los mismos términos, que de ella aparece, mientras se erige la Junta general del Virreinato: Lo segundo: que los Señores, que forman la precedente corporación comparezcan sin pérdida de momentos en esta Sala Capitular á prestar el juramento de usar bien y fielmente sus cargos, conservar la integridad de esta parte de los dominios de América á nuestro Amado Soberano el Señor D. Fernando VII, y sus legítimos sucesores, y observar puntualmente las Leyes del Reino. Lo tercero: que luego que los referidos Señores presten el juramento sean reconocidos por depositarios de la autoridad superior del Virreinato, por todas las corporaciones de esta capital, y su vecindario, respetando y obedeciendo todas sus disposiciones, hasta la congregación de la Junta general del Virreinato, bajo las penas que imponen las Leyes á los contraventores. Lo cuarto: que la Junta ha de nombrar quien deba ocupar cualquiera vacante por renuncia, muerte, ausencia, enfermedad, ó remoción. Lo quinto: que aunque se halla plenísimamente satisfecho de la honrosa conducta, y buen procedimiento de los SS mencionados, sin embargo, para satisfacción del Pueblo, se reserva también estar muy á la mira de sus operaciones y caso no esperado, que faltasen á sus deberes, proceder á la deposición con causa bastante, y justificada, reasumiendo el Excmo. Cabildo para este solo caso la Autoridad que le ha conferido el pueblo. Lo sexto: que la nueva Junta ha de celar so sobre (sic) el orden y la tranquilidad pública, y seguridad individual de todos los vecinos, haciéndosele, como desde luego se le hace, responsable de lo contrario. Lo séptimo: que los referidos Señores se componen la Junta provisoria, queden excluidos de ejercer el poder judiciario, el cual se refundirá en la Real Audiencia, a quien se pasarán todas las causas contenciosas, que no sean de gobierno. Lo octavo: que esta misma Junta ha de publicar todos los días primeros del mes un Estado en que se dé razón de la administración de Real Hacienda. Lo nono: que no pueda imponer contribuciones, ni gravámenes al pueblo: ó sus vecinos, sin previa consulta y conformidad de este Exmo. Cabildo. Lo décimo: que los referidos Señores despachen sin pérdida de tiempo órdenes circulares á los Jefes de lo interior, y demás á quienes corresponda, encargándoles muy estrechamente, y bajo de responsabilidad, hagan que los respectivos Cabildos de cada uno, convoquen por medio de esquelas la parte principal, y mas sana del vecindario, para que formando un Congreso de solos los que en aquella forma hubiesen sido llamados, elijan sus Representantes, y estos hayan de reunirse á la mayor brevedad en esta Capital, para establecer la forma de gobierno que se considere mas conveniente. Lo undécimo: que elegido así el Representante de cada ciudad, ó villa, tanto los electores, como los individuos capitulares le otorguen poder en pública forma, que deberán manifestar cuando concurran á esta Capital, á fin de que se verifique su constancia; jurando en dicho poder no reconocer otro soberano que al Sr. D. Fernando VII y sus legítimos sucesores, según el órden establecido por las leyes y estar subordinado al gobierno que legítimamente les represente. Cuyos capítulos mandan se guarden y cumplan precisa, y puntualmente, reservando á la prudencia y discreción de la misma Junta el que tome las medidas mas adecuadas, para que tenga debido efecto lo determinado en el artículo diez, como también el que designe el tratamiento, honores, y distinciones del Cuerpo, y sus individuos, y que para que llegue a noticia de todos, se publique esta acta por bando inmediatamente, fijándose en los lugares acostumbrados. Y lo firmaron de que doy fé. Juan José Lezica; Martín Gregorio Yaniz; Manuel Mancilla; Manuel José de Ocampo; Juan de Llano; Jaime Nadal y Guarda; Andrés Domínguez; Tomas Manuel de Anchorena; Santiago Gutiérrez; Dr. Julián Leiva;”
Licenciado D. Justo José Núñez, escribano público y de Cabildo.
Acta de la Instalacion de la Junta
“En la muy Noble y muy Leal ciudad de la Santísima Trinidad, Puerto de Santa Maria de Buenos Aires, á 25 de Mayo de 1810, sin haberse separado en la Sala Capitular los Señores del Excmo. Cabildo, se colocaron á la hora señalada bajo de docel, con sitial por delante, y en él la imagen del Crucifijo y los Santos Evangelios y comparecieron los Señores Presidente y Vocales de la nueva Junta Provisoria gubernativa, D. Cornelio de Saavedra, Dr. D. Juan José Castelli, Licenciado D. Manuel Belgrano, D. Miguel de Azcuénaga, Dr. D. Manuel Alberti, D. Domingo Mateu y D. Juan Larrea; y los Señores Secretarios Dr. D. Juan José Passo y Dr. D. Mariano Moreno, quienes ocuparon los respectivos lugares que les estaban preparados, colocándose en los demás los Prelados, Jefes, Comandantes y personas de distinción que concurrieron. Y habiéndose leído por mi, el actuario, la acta de elección, antes de jurar expuso el Sr. Presidente electo, que en el día anterior había hecho formal renuncia del cargo de Vocal de la primera Junta establecida, y que solo por contribuir á la tranquilidad pública y á la salud del pueblo, admitía el que se le conferían de nuevo, pidiendo se sentase en el Acta esta su exposición: seguidamente hincado de rodillas, y poniendo la mano derecha sobre los Santos Evangelios prestó juramento de desempeñar legalmente el cargo, conservar íntegra esta parte de América á nuestro Augusto Soberano el Sr. Don Fernando VII, y sus legítimos sucesores, y guardar puntualmente las leyes del Reino. Lo prestaron en los mismos términos los demás Señores Vocales por su orden, y los Señores Secretarios contraído el exacto desempeño de sus respectivas obligaciones: habiendo expresado el Sr. Don Miguel de Azcuénaga, que admitía el cargo de vocal de la Junta, para que por el Excmo. Cabildo, y por una parte del pueblo había sido nombrado en este día, atento al interés de su bien orden, y tranquilidad: más que debiendo ser la opinión, no solo del Exmo. Cabildo, sino la universal de todo el vecindario, pueblo, y partidos de su dependencia, pedía se tomara la que faltase y la represente; para la recíproca confianza, y seguridad de validez de todo procedimiento. Finalizada la ceremonia dejó el Excmo. Cabildo el lugar que ocupaba bajo el docel y lo tomaron los Señores Presidente y Vocales de la Junta; y el Sr. Presidente exhortó al concurso, y al pueblo a mantener el órden, la unión, y la fraternidad como también á guardar respeto, y hacer el aprecio debido de la persona del Excmo. Sr. Don Baltazar Hidalgo de Cisneros, y toda su familia; cuya exhortación repitió en el balcón principal de las casas capitulares, dirigiéndose a la muchedumbre del Pueblo que ocupaba la plaza. Con lo que se concluyó la acta de instalación, retirándose dicho Sr. Presidente, y demás Señores Vocales, y Secretarios á la Real Fortaleza por entre un inmenso concurso con repiques de campanas, salva de artillería en aquella, adonde no paso por entonces el Excmo. Cabildo, como lo había ejecutado la tarde de la instalación de la primera Junta, á causa de la lluvia que sobrevino, y de acuerdo con los Señores Vocales, reservando hacer el cumplido el día de mañana y lo firmaron de que doy fé Juan José Lezica; Martin Gregorio Yaniz; Manuel Mancilla; Manuel José de Ocampo; Juan de Llano; Jaime Nadal y Guarda; Andrés Domínguez; Tomas Manuel de Anchorena; Santiago Gutiérrez; Dr. Julián Leiva; Cornelio de Saavedra; Dr. Juan José Castelli; Manuel Belgrano; Miguel de Azcuénaga; Dr. Manuel Alberti; Domingo Mateu; Juan Larrea; Dr. Juan José Passo; Dr. Mariano Moreno;”
Licenciado Don Justo José Núñez, escribano público y de Cabildo.
Fuente:
Seco Villalba, José Armando. Justo José Núñez,escribano de la Revolución de Mayo. Revista Notarial nº 777 y 778. Colegio de Escribanos de la Provincia de Buenos Aires 1968.