Edad Media

1228 DC
LA ESCUELA DE BOLONIA 
FUE FUNDADA EN EL SIGLO XIII, SURGIERON DE ELLA DESTACADAS FIGURAS QUE ESCRIBIERON SOBRE
LA SISTEMATIZACIÓN DE LOS CONOCIMIENTOS DEL NOTARIADO, ENTRE ELLAS. RAINIERI DI PERUGIA, ROLANDINO Y SALATIEL.

A partir de la escuela de Bolonia los documentos deben seguir el siguiente orden: establecer quienes eran los contratantes, descripción de la cosa mueble o inmueble que se enajenaba, el precio, la transmisión del dominio con los pactos consiguientes, la defensa del derecho que se podía oponer y las penas o sanciones por incumplimiento.

Desde ese entonces, los documentos notariales pasaron a redactarse, en general, de la misma manera.

En España, el “Fuero Real”, en la ley referida a “Las cartas y traslados”, ordena que los escribanos guarden las notas por si el documento se extraviara o surgieran dudas de su contenido y establece que la carta lleve el signo del escribano que la hizo y poner constancia marginal en la nota al expedir el documento. Aquí ya se halla el principio de matricidad.

Será en las “Siete partidas”, de Alfonso X, El Sabio, donde aparece el afianzamiento legal sobre el secreto profesional y el ordenamiento a seguir en el documento: ser hecho por mano del escribano público figurando los nombres de quién mandaba a hacer el pleito, motivación, expresión de los testigos, día, mes, era y lugar.

Al final el signo notarial con esta fórmula: “Yo fulano, escribano público de tal lugar, estaba delante cuando los que son escritos en esta carta hicieron el pleito, (…) u otra cosa cualquiera como dice en ella. Y por mandato de ellos escribí esta carta pública y puse en ella mi signo y escribí mi nombre”.

Supuestamente… los caballeros antes de partir al campo de batalla, le colocaban a sus esposas cinturones de castidad, instrumento que según se cree comenzó a utilizarse durante la Edad Media. Durante las Cruzadas y debiendo ausentarse por largo tiempo, partían ellos con la única llave del candado.

Su historia se mezcla en muchas ocasiones con la leyenda.