LA PRESENCIA NOTARIAL EN LA GESTA DE MAYO

ACTA DE MAYO 1810
“Escribano de Cabildo Licenciado Justo José Núñez”, acuarela. Museo Notarial Argentino.
Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires.

El Virrey Cisneros se encontraba en el poder. La Revolución de Mayo ya estaba en puerta Se conformaría el Cabildo Abierto y allí se desestimaría la legitimidad de la autoridad del virrey.

El 22 de Mayo de 1810, en aquel Cabildo Abierto, participaron los escribanos Tomás José Boyso y Mariano García de Echaburu. “El poder volvía al pueblo” con la posibilidad de organizar un nuevo gobierno, tal es así que el 25 de mayo se conformaría la Primera Junta.

El Acta de Mayo, labrada por el escribano del Cabildo, Justo José Nuñez plasmó los nombres de sus integrantes: Saavedra, Paso, Castelli, Moreno, Alberti, y tantos otros que quedaron en la historia por obra de este documento notarial.

La presencia notarial tuvo tanto protagonismo en ese momento, como lo tuvieron los hechos históricos de nuestro país en 1810.



Entre fines del siglo XVIII e inicios del siglo XIX comenzaron a fabricarse puntas de acero en serie. Dicen que Luis Senefelder, nacido en Praga en 1772, inventó una plumilla, con un fragmento de una cuerda de reloj. Estas puntas o nuevas “plumas” se sujetaban a algún tipo de soporte o portaplumas desde donde se sostenían para escribir y para sumergirlas en el tintero.
Tomando por modelo estas puntas, en Inglaterra se construyeron las primeras plumillas de acero.