Proyección contemporánea del Notariado Latino

Fachada del frente de los edificios del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires de Av. Callao 1542, Las Heras 1833 y Alsina 2280 -Archivo de Protocolos Notariales- Buenos Aires, Argentina.

Como bien lo ha señalado el Escribano Horacio Luis Pelosi : “La presión por expandir los mercados, profundizada por la creciente globalización, ha llegado a esferas que podrían erosionar la estabilidad jurídica en Argentina.

En concreto, el sistema notarial latino, que garantizó históricamente la seguridad jurídica nacional y que se ha constituido en un modelo ejemplar por brindar estabilidad y transparencia en las relaciones económicas, está siendo amenazado por intereses vinculados a la utilización del sistema notarial anglosajón, que es el otro modelo vigente en el mundo.

El avance es promovido por compañías aseguradoras de los Estados Unidos que constituyen una pieza de vital importancia para el correcto funcionamiento de un sistema usado en naciones como Estados Unidos, Australia, Nueva Zelanda, Canadá, India, Hong Kong y Sudáfrica.

Por su parte, el sistema latino es empleado, no sólo por países hispanoamericanos, sino también por otros como China, los Países Bajos, Alemania, Suiza, Francia, España, Italia y Japón. La relación entre el modelo sajón y las aseguradoras se produce porque las garantías se constituyen a partir de la contratación de pólizas de seguros que los interesados pagan de por vida.

En el sistema inglés, el notario no requiere de ningún estudio y simplemente es el concesionario de la posibilidad de certificar firmas, a diferencia del modelo latino donde el escribano es un profesional del derecho que accede al ejercicio de la función pública por concurso y por antecedentes.

En consecuencia, en el modelo sajón, la compañía de seguros constituye, en las operaciones entre privados, un actor fundamental, debido a que ese sistema carece de un aparato jurídico notarial que garantice la legalidad y la certeza de las transacciones.

El mencionado seguro sólo garantiza al adquirente de un inmueble, una compensación económica en el supuesto de ser vencido en su derecho de propiedad y no el inmueble mismo que se quiso comprar.

Por ello, para afirmar la seguridad jurídica nacional es necesario respaldar el sistema notarial latino que, a través de largos siglos de positiva experiencia, ha garantizado la prevalencia del acto auténtico y la ejecutividad de los documentos notariales.

En ese sentido, es necesario no caer en el juego de quienes buscan expandir sus negocios desprestigiando el modelo latino para reemplazarlo por el sistema de derecho anglosajón.

Esa defensa del sistema latino es uno de los compromisos del Colegio de Escribanos de la Ciudad de Buenos Aires, ya que considera que el ejercicio de esta función notarial y la organización de los Colegios Notariales son los medios idóneos para satisfacer las ansias del hombre que, por su naturaleza, considera a la certeza un preciado bien jurídico”.

En el Sistema Notarial Latino, la sólida formación jurídica del notario y sus deberes éticos de imparcialidad, secreto profesional y de conservación de los documentos matrices, hacen que el público deba consultar a su escribano cuando las circunstancias así lo requieran, por cuanto el asesoramiento previo es tan importante como el documento mismo. Así, cuando quiera:

• Adquirir un inmueble.
• Celebrar un contrato de locación.
• Constituir una sociedad.
• Conferir poderes generales y/o especiales.
• Reponer un título de propiedad por extravío del original.
• Autorizar a un menor a viajar dentro o fuera del país.
• Otorgar testamento,…o intervenir en cualquier otro acto jurídico o contrato en el que directa o indirectamente estén en juego sus intereses, debería realizarse la consulta
notarial.

La seguridad jurídica es uno de los ejes fundamentales de muchas otras seguridades que hacen que un país pueda desarrollarse. Ésa es la labor de los escribanos: generar seguridad jurídica para la población desde su ámbito. Sus firmas son un símbolo de una extensa cadena de tareas previas, y su vocación: ser dignos depositarios de la confianza de la gente.