UNIÓN INTERNACIONAL DEL NOTARIADO LATINO

En el mundo 1948
Tela tapiz obsequiada por la Junta de Decanos de Colegios Notariales de España, con motivo del Centenario del Colegio de Escribanos. Artesanía española que reproduce el emblema de la UINL.

En el mundo, muchos escribanos que trabajan en su función fedante, compartieron y comparten principios en común dentro del notariado de tipo latino.

Estas convicciones fueron asentadas y validadas en el año 1948, en el Primer Encuentro Internacional del Notariado Latino, organizado por el visionario escribano argentino: José Adrián Negri.

Con la presencia de 760 congresistas, representantes de más de 18 países -en su mayoría latinoamericanos- acordaron y aceptaron compartir esos principios comunes, formando así la Unión Internacional del Notariado Latino.

Dos años después, en Madrid, durante el Segundo Congreso Internacional, la Unión quedó constituida “legalmente”.

En la actualidad son más de setenta y cinco las naciones participantes y la Unión cuenta con representantes ante organismos internacionales como la Corte Internacional de La Haya, el Mercado Común Europeo y el MERCOSUR.

Esta manifestación da cuenta del crecido interés y compromiso a nivel mundial de los escribanos en la tarea de ser custodios de la fe pública dentro de la comunidad a la cual pertenecen.


La Compañía Parker desarrolló una tinta de secado rápido pero su alta alcalinidad dañaba el celuloide de la pluma y degradaba el depósito de goma. La solución fue hallada en un nuevo material que no se alteraba con la nueva tinta: el “lucite”. El diseño fue encargado al artista húngaro Moholy-Nagy y la nueva pluma simulaba las líneas de un fuselaje de avión. En 1939 se la denominó “Parker 51”, un nombre no alfabético que podía identificarse fácilmente en cualquier lengua del mundo.
Hacia 1894, Franz X. Wagner ideó un mecanismo para la máquina de escribir por el cual las palancas portatipos golpeaban el rodillo, que estaba enfrente del operador, evitando así que la escritura quedara oculta. Este sistema hizo posible ver todas las letras escritas en una página. John T. Underwood compró la patente e inmediatamente la perfeccionó.